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martes, 3 de junio de 2014

Una abdicación esperada.-

A primera hora de la mañana de ayer se conocía la abdicación del que fue durante muchos años, a pesar de algunas sombras en acontecimientos relevantes en nuestra reciente historia, el personaje público más respetado por una mayoría de la ciudadanía española.

Respeto que en los últimos años ha ido perdiendo por sus desafortunadas veleidades y algún caso de presunta corrupción que ha salpicado de manera significativa a la Casa Real.

Juan Carlos I accedió al trono de España como consecuencia de una designación realizada directamente por el entonces Jefe del Estado, general Franco, en un contexto político no democrático, al amparo de la denominada Ley de Sucesión de 1947, una de las ocho Leyes Fundamentales del régimen franquista. 

La citada Ley, presentada a las Cortes y sometida a referéndum, fue duramente contestada por el heredero legítimo de los derechos dinásticos de la Casa de Borbón al trono de España, el padre de Juan Carlos, Juan de Borbón.

Posteriormente, en el año 1969, el general Franco designa a Juan Carlos su sucesor, otorgándole el título de Príncipe de España. Al fallecimiento del dictador, Juan Carlos le sucede en la Jefatura del Estado, a título de rey.

El general Franco, pues,  no restaura la monarquía, sino que instaura una nueva monarquía, aún siendo el designado miembro de la dinastía Borbón. Monarquía, que en sus inicios no tiene otra legitimación que la voluntad del dictador y sus Cortes. 

Así pues, Juan Carlos I se convierte en rey de España sin legitimidad democrática ni legitimidad dinástica,  derechos estos últimos que  siguen perteneciendo a su padre. No será hasta el 14 de mayo de 1977 que Juan Carlos I, por la abdicación de Juan de Borbón, ostente esa legitimidad dinástica.

La aprobación, en referéndum, por la mayoría de los españoles del texto constitucional, en el que se establecía como modelo político de estado una monarquía parlamentaria, dota a esa monarquía de legitimidad democrática, puesto que, -de manera explícita o tácita, según las diversas opiniones-, es el pueblo, que constituyéndose en  titular de la soberanía nacional, acepta y refrenda esa monarquía.  

No se puede sostener que en la mayoría de los españoles haya existido a lo largo de estos años de reinado un sentimiento monárquico, sino, más bien, un sentimiento "juancarlista".

Reconociendo las importantes aportaciones que el rey ha realizado en la transición democrática y durante muchos de los años de su reinado, no podemos olvidar que en los últimos años no ha tenido la capacidad suficiente para mantener una línea de actuación exigible a un Jefe de Estado. Como decíamos al principio, sus propias veleidades y la nefasta gestión del caso en el que se ha visto imputada una de sus hijas, han conducido a la pérdida casi absoluta del apoyo popular que Juan Carlos I tenía.

Con su abdicación, -que hace bastante tiempo habíamos pedido, un tanto socarronamente,   a través de una página de la Red-,  se pone punto y final al "juancarlismo", una peculiar "monarquía" que no es posible tenga sucesor.

Ahora es el momento de que el pueblo ejerza ese poder que emana de la soberanía, para decidir el nuevo modelo político del Estado. El "juancarlismo" ya está enterrado, aunque su protagonista siga entre nosotros. Su hijo y heredero, que reinará con el nombre de Felipe VI, aún contando con la legitimidad dinástica, carece, desde mi punto de vista, de legitimidad democrática, ya que no será elegido por el pueblo. 

Desde esa perspectiva, sí es posible comprender que en la mañana de ayer se convocasen desde las redes sociales concentraciones en la mayoría de las ciudades españolas para manifestar públicamente ese rechazo a que se nos vuelva a imponer un rey, un Jefe de Estado, que ni hemos elegido ni queremos.

¿Por qué no un referéndum?. El pueblo que en 1978, en unas circunstancias muy particulares, apoyo aquel texto constitucional, hoy tiene el derecho y el deber de tomar las decisiones que estime más oportunas. ¿Acaso la mayoría absoluta de un partido político, o más de un partido, -al día de hoy seriamente mermada a juzgar por los resultados de las recientes elecciones al Parlamento Europeo-, se puede imponer a los deseos mayoritarios de los ciudadanos y ciudadanas?.

¿Nuevamente, como ya ocurrió en el caso de Irak, se van hacer oídos sordos a lo que la ciudadanía está exigiendo?. 
Y lo que está exigiendo la ciudadanía quedó patente en la tarde de ayer en calles y plazas de un número muy importante de ciudades. 

En Granada, en la Plaza del Carmen, se concentraron personas de todas la edades, con una asistencia muy significativa de jóvenes. En un ambiente cordial y festivo, con decenas de banderas tricolor ondeando al viento y el Himno de Riego como música de fondo, se exigió un referéndum para que la mayoría de la ciudadanía de este país decida el modelo político del Estado.

Una concentración que desbordó la capacidad de la plaza, quedando bloqueada la calle Reyes Católicos, a la que, a medida que transcurrían los minutos, se iban incorporando nuevos grupos de personas que querían vivir aquellos momentos cargados de emotividad.

Aunque la intención era disolver la concentración allí mismo, diversos colectivos postulaban hacer un recorrido que, inicialmente, se concertó hasta Plaza Nueva. Sin embargo, no fue posible disuadir a los más jóvenes de marchar hacia la sede de la Subdelegación del Gobierno.

La Gran Vía se inundó, una vez más, de miles de personas que, con el mismo ambiente cordial y festivo que antes cité, al parecer, llegaron hasta la confluencia con la Avda. de la Constitución.

Volvía a la casa, tras haber estado tomando unas cervezas con un grupo de amigos, en torno a las once de la noche y me llamó la atención la presencia de varias unidades de policía antidisturbios próximas a la rotonda que existe en El Triunfo. Pequeños grupos de jóvenes, en total no más de 40 o 50, estaban en torno a la rotonda.

Al principio no me percaté de nada extraño, pero al ver ondear la bandera en el mástil que allí existe, observé que no era la habitual, sino una bandera tricolor de grandes dimensiones.

Continué mi camino mientras algunos policías arriaban la bandera.

No era un 14 de abril,  pero sí un dos de junio.




Imágenes fotográficas: José Luis Hens Terrón
Imágenes utilizadas en los collages: el diario.es, www.efedocanalisis.com, www.alertadigital.com, www.pahoreca.com, www.planetaazul.com, Spanish+Royals+Attend+Audiences+Zarzuela+Palace+DmavWeyvwEqx.
  


viernes, 9 de mayo de 2014

Inicio de la campaña electoral. Elecciones al Parlamento Europeo.-


A las 0,00 h. de hoy se ha iniciado una campaña electoral más para los partidos políticos que en el transcurso de los últimos treinta y cinco años han venido concurriendo a las distintas convocatorias electorales en nuestro país.

Sin embargo, para algunos partidos y otras formaciones políticas, esta campaña para las próximas elecciones al Parlamento Europeo, supone su "bautismo de fuego" en  las actividades electorales. 

Tal es el caso de la Agrupación Electoral Recortes Cero, que en la pasada madrugada procedía a pegar sus primeros carteles. En concreto, un grupo de jóvenes universitarios pertenecientes a la agrupación de Granada, con esa gran ilusión, -y la inexperiencia-, que se deriva de realizar estas tareas por primera vez, iniciaban en diversas zonas de nuestra ciudad su particular "examen de grado".



Recortes Cero, que utiliza el lema “DÍSELO CON TU VOTO: RECORTES CERO”, con su programa electoral, y el apoyo de varias organizaciones de carácter político, -entre las que se encuentran  Asociación Promotora de Agrupaciones Electorales, Gobierno del Pueblo, Asociación Democracia Real Ya, Partido Demócrata Social y Autonomista, Partido de la Transparencia Democrática, Asociación Independiente Radiodifusión Entreculturas, Unificación Comunista de España, Alternativa Calvià, Democracia XXI.20 El Poder en el Pueblo, Grupo Verde Europeo, Los Verdes-Ecopacifistas, Los Verdes-Grupo Verde, Los Parados y Planeta Verde-, pretende que la ciudadanía conozca que es "una alternativa que responde a los intereses y las demandas del 90% del pueblo. También a los de los trabajadores".

El acto de la pasada madrugada no fue más que el comienzo de una ingente labor que, en el transcurso de las próximas dos semanas, habrán de realizar los integrantes de la agrupación electoral para hacer llegar a la ciudadanía ese mensaje que está materializado en su programa.

A estas elecciones concurren otras formaciones políticas, surgidas también en los últimos meses de los distintos movimientos ciudadanos, especialmente del Movimiento 15M, -del que en breve se celebrará el tercer aniversario-, que tienen igualmente la pretensión de introducir en nuestro sistema político todas aquellas modificaciones que no sólo vengan a poner fin a una manera torticera de gestionar lo público, sino también a iniciar un profundo proceso de cambio que culmine en un sistema político, económico y social en el que la ciudadanía pueda participar de manera activa y no sólo a través de sus representantes políticos. Un sistema en el que los grandes desequilibrios de carácter económico y social que hoy existen, se reduzcan de tal manera que todos los ciudadanos y ciudadanas tengan la oportunidad de vivir con dignidad.

Ya he comentado en muchas ocasiones que hubiese sido partidario de una sola candidatura de base ciudadana, en la que hubiesen confluido todas estas formaciones de nuevo cuño y raíces comunes. Ello no ha sido posible para estas elecciones; sin embargo, no pierdo la esperanza, -ni dejaré de postular en tal sentido-,  en que ello sea una realidad para la próxima convocatoria electoral.

El próximo día veinticinco será la ciudadanía la que exprese en las urnas su deseo de cambio o de permanecer en un sistema político que, como ha quedado suficientemente demostrado en estos treinta y cinco años de democracia, ha derivado hacia una situación insostenible, en la que la soberanía del pueblo, la justicia, la libertad efectiva, las políticas de carácter social,... no son más que palabras escritas en nuestra constitución.

Desde aquí hago un llamamiento a todos esos ciudadanos y ciudadanas a los que el hartazgo de tal situación les ha llevado a desentenderse de los asuntos políticos, para que se unan a todas las personas que estamos tratando de buscar soluciones válidas; a todas las personas que, integrándonos en movimientos ciudadanos y otras organizaciones políticas, tenemos como principal objetivo alcanzar una sociedad en la que la cooperación, la solidaridad y el respeto nos conduzcan a ese sistema político, económico y social, en el que los derechos y valores que se plasmen en la constitución constituyan el "tejido vivo" en el que desarrolle la sociedad de nuestro país. 

El próximo día 25, si realmente queremos ese cambio, si consideramos que la actual situación es insostenible, no debemos decir para nosotros mismos: "¿para qué voy a ir a votar?; no, porque con tales actitudes nada cambiará.

El próximo día 25 hemos de darle una oportunidad a la esperanza de millones de ciudadanos y ciudadanas. Sólo nosotros tenemos el poder, -ese poder que emana de la soberanía nacional que reside en todas y cada una de las personas que conformamos el pueblo español-, para convertir esa esperanza en realidad.




Democracia XXI.20: El poder en el Pueblo
Integrado en el grupo de apoyo a la Agrupación Electoral Recortes Cero.









jueves, 8 de mayo de 2014

Renta Básica: la Iniciativa Legislativa Popular.-

En el contexto del ciclo de seminarios denominado "Miradas al mundo", que viene organizando el Instituto de la paz y los conflictos de la Universidad de Granada, el pasado martes, 6 de mayo, en colaboración con el "Grupo Contenidos UGR-15M", se celebró una sesión con la denominación: “Del Salario Social a la Renta Básica de las iguales”. 

Como ponente intervino Simón Castillo Lindell, miembro de la “Plataforma Andaluza por la Renta Básica de las iguales” y de “Coordinación Baladre” (Coordinación estatal de luchas contra el paro, la pobreza y la exclusión social).


Tras la presentación del ponente, éste inició su exposición haciendo referencia a los subsidios de carácter social que existen, o han existido, en nuestro país, para, posteriormente, centrarse en la denominada Renta Básica de las Iguales y la ILP que a principios de este año se presentó en el Congreso de los Diputados.

La exposición, si bien fue interesante desde el aspecto informativo, en algunos momentos llegó a resultar tediosa, -según mis apreciaciones-,  por la dinámica con la que el ponente la desarrolló. La manera monocorde y, a veces, dubitativa de su intervención, así como el excesivo tiempo dedicado a las explicaciones sobre los subsidios sociales existentes, restó agilidad a una sesión que esperaba estuviese dedicada fundamentalmente al debate de todos aquellos aspectos que han de ser analizados ante la presentación de la ILP antes mencionada.

Para no extenderme en exceso, me voy a centrar en la parte fundamental del contenido de la iniciativa legislativa, -el texto completo se puede leer accediendo a la página:  Texto de la ILP | Iniciativa Legislativa Popular de Renta Básica.-,  no sin antes apuntar que el colectivo Baladre, inició su andadura hace ya más de treinta años.

La pretensión de los promotores de la ILP es la constitución de un derecho, -fundamental, indicó el ponente-, en favor de cualquier residente en nuestro país, que venga a establecer una obligación para el Estado, consistente en  abonar a los ciudadanos una cantidad mensual, -el ponente la cifró en 900,00 € mensuales para cada persona, de los que el 20% se destinarían a un fondo denominado "Renta Básica" y el 80% a las personas-, para que se pueda tener una vida digna.

Tal derecho tendría las siguientes características:

- Individualidad.- En contra del criterio de algunos subsidios actuales, que  consideran las circunstancias familiares, este derecho sería aplicable a las personas a título individual.

- Universalidad.- Como ya se ha comentado anteriormente, consistiría en  un derecho aplicable a todas y cada una de las personas residentes en el país.

- Incondicional.- Estaríamos ante un derecho no sujeto a condición alguna, salvo la ya comentada en relación a la residencia. Ello comportaría  que los beneficiados no estarían sujetos a "contraprestación" alguna. Expresado de otra manera: cada uno se podría dedicar a lo que quisiese, ya que no se tendría obligación alguna, -en el ámbito de este pretendido derecho-, con el Estado.


La primera pregunta que nos podría surgir ante tan magníficas perspectivas podría ser: ¿de dónde se van a obtener los recursos para hacer efectivo el pretendido derecho?.  

La solución que dan los responsables de la iniciativa, según el ponente, es bien fácil: "repartamos la tarta". 

Sí, una solución genial, pero  solución que nos conduce irremisiblemente hacia una multiplicidad de problemas a los que hay que dar a la vez solución. 

No es mi intención desanimar a los promotores de la ILP, pero tal pretensión, -viable, tal vez, en una sociedad idílica-, la entiendo absolutamente alejada de la realidad, no sólo presente, sino también futura, -a medio, largo  y muy largo plazo-, de nuestra sociedad.

Pero no sólo eso, la pretensión en sí es injusta, -desde la perspectiva social actual en la que estamos inmersos-, toda vez que establecería un derecho universal para personas entre las que existe una inmensa diferencia en sus circunstancias personales. Planteada tal objeción, el ponente respondió que injusticias son las que hoy existen. Y llevaba razón el ponente, hoy existen grandes injusticias, pero ¿qué se pretende eliminar unas injusticias imponiendo nuevas injusticias?. 

Una de las cuestiones que se plantearon fue que la iniciativa es una utopía basada en el vacío. Es decir, no solamente es una pretensión imposible de conseguir en las actuales circunstancias de nuestra sociedad occidental, sino que la misma sólo se sustenta en el deseo de que esa sociedad cambie de tal manera que se transforme en una sociedad cuasi de "novela pastoril". En esa sociedad idílica no habría de existir necesariamente el empleo remunerado, cada individuo podría dedicarse a las actividades que le apeteciesen, no existirían diferencias entre las personas, no habría gobernantes, las decisiones se tomarían en asambleas ciudadanas...¿No les recuerda algo?... ¡Es el Paraiso!...en la tierra...

Por otra parte, ¿es justo que todos colaboren al sostenimiento de unos colectivos que no están dispuestos a hacer nada a cambio?. A tal objeción respondió el ponente que se podrían dedicar a otras actividades, tales como las artes en general. -Claro, para ello, todas las personas de esos colectivos habrían de tener unos determinados dones para las mismas, salvo que el concepto de arte que pueda tener  el ponente esté en la línea de su concepción de la sociedad.

Disculpen mi tono un tanto irónico. No es mi intención tomarme a broma esta iniciativa, sino, sencillamente, transmitir que para conseguir los objetivos que se pretenden, el camino no es presentar una Iniciativa Legislativa Popular ante un Congreso de los Diputados que ni entiende ni entenderá que  “No somos mercancías en manos de políticos y banqueros”, -como expresa el primer párrafo de la misma-, sino que la vía, desde mi punto de vista, es someter a la ciudadanía el proyecto a través de los cauces que hoy tenemos para expresar nuestra voluntad.

Resulta muy grato decir lo que hay que hacer, pedir lo que pretendemos, lanzar proclamas al viento, revestirnos de "guerrero de la justicia", sin querernos enfrentar a la realidad. La realidad, desde mi punto de vista, es que la única manera de intentar llevar adelante éste y cualquier otro proyecto que pretenda cambiar nuestro actual sistema político, económico y social, ha de ser incluido en un programa y sometido a la ciudadanía en las urnas.

Sólo con el apoyo mayoritario de la ciudadanía será posible sacar adelante nuestros proyectos. Y para contar con el apoyo mayoritario de la ciudadanía, no sólo es necesario que esa ciudadanía tenga la formación necesaria y un criterio crítico, sino que hay que plantearle proyectos que tenga una base sólida, no sueños idílicos, por mucha bondad que contengan los mismos.


Hay que dar pasos adelante, como hemos hecho las personas que hoy conformamos iniciativas electorales de base ciudadana como Recortes Cero, Podemos, Red Ciudadana Partido X, Movimiento RED, Equo, y algunas otras. 

Seguir lanzando proclamas afirmando que se tiene el apoyo del 75% de la ciudadanía; seguir demandando a quienes denostamos que estudien y aprueben nuestras pretensiones; seguir llamándole lucha a acciones que en  muchas ocasiones van en contra de los intereses de la mayoría de los ciudadanos y ciudadanas... es extasiarnos en la contemplación de nuestro propio ombligo. 






pedroleopoldoalcantara@gmail.com
facebook.com/pedroleopoldo.alcantara   https://twitter.com/PedroLeoAlcanta 
http://pedroleopoldoalcantara.blogspot.com   

Imágenes: 

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zambradistri.blogspot.com
rentabasicadelasiguales.coordinacionbaladre.org


A continuación reproduzco íntegramente el contenido de un correo que he recibido de Isabel Franco,  miembro del Movimiento Contra el Paro y la Precariedad (MCPP), promotor de la ILP por la Renta Básica Estatal, con objeto de atender adecuadamente el derecho de réplica de la firmante.








"Hola Pedro.

Soy Isabel Franco, miembro del Movimiento Contra el Paro y la Precariedad (MCPP), promotor de la ILP por la Renta Básica Estatal.

Te escribo a raíz de la entrada que has publicado en tu blog sobre la charla que dio un miembro de Baladre (Simón) en la Universidad de Granada. El motivo que me lleva a mandarte este mail es el de aclarar algunas de las cuestiones que planteas.

Puesto que no estuve en dicha charla, ya que no soy de Granada, no se si es que la exposición fue mal comprendida o si se mezclaron conceptos que han llevado a confusiones. De cualquier modo, creo que es importante que algunas cosas se aclaren.

Simón forma parte de la Coordinadora de Baladre, que es un colectivo que defiende un tipo de Renta Básica llamada "Renta Básica de las Iguales" (RBIs). Su colectivo ha decidido implicarse en esta ILP. Pero la Renta Básica que se promueve en esta Iniciativa Legislativa Popular es distinta a la RBIs. La que describes en la entrada de tu blog es la RBIs por ello estoy segura de que se han mezclado varios conceptos, lo que ha llevado a que se identifique la una con la otra y ello no es más que un error.

La Renta Básica que promovemos desde el Movimiento Contra el Paro y la Precariedad, si bien tiene el carácter de universal, está planteada en dos fases. La primera, para todas aquellas personas que no tienen ningún ingreso o que teniendo algún tipo de ingreso, no llega al mínimo establecido como "Renta Básica". Esta cantidad no son 900 euros, sino que se trata del Umbral de la Pobreza establecido por Eurostat para España, en 2011 (el último dato publicado a fechas de entrega de la ILP) y la cantidad exacta son 645,33 euros mensuales.
Por otro lado, sobre esta cantidad, ni el MCPP ni la ILP, hace la partición 20-80%. De lo contrario, ésta es una particularidad de la RBIs. Creemos que es el Estado quien debe velar para que se cumpla la igualdad efectiva. Pero somos conscientes del mundo en el que vivimos política, social y económicamente y por ello está planteada en dos fases.

Me explico. Me refiero a "socialmente" porque la Renta Básica es una teoría que ha estado circunscrita durante décadas a entornos académicos y/o a círculos reducidos. Con esta iniciativa pretendemos que sea la sociedad la que la tome de su mano y, a través de los debates cotidianos y democráticos (me refiero a la raíz de la democracia), decida si es una buena herramienta para generar un comienzo de igualdad ligado a la dignidad de vida. Tener los recursos mínimos necesarios para comer, vestir, vivir en una vivienda de condiciones adecuadas y poder usar los medios de transportes necesarios para el desplazamiento cotidiano. 645,33 euros mensuales no dan para mucho más. Una ILP a nivel estatal necesita de un mínimo de 500.000 firmas que la avalen. Esto, en la práctica, se traduce en 500.000 conversaciones con personas que ven cómo se merman sus derechos cada día y/o que viven en condiciones de precariedad y cientos de charlas informativas con colectivos sociales. Es en el debate social donde donde se encuentra la mayor importancia de la creación de una ILP.

Con "económicamente", se hace referencia a las dos fases. Es innegable que se necesita una profunda reforma, económica, fiscal y una revisión de la deuda (entre otras medidas). Es por ello que en la inicativa exigimos que en la primera fase se cubran las necesidades de aquellas personas que no tienen ingresos o que tienen rentas inferiores al Umbral de Pobreza. Un ejemplo. Sólo con los 35.000 millones de euros que pagamos anualmente de intereses de deuda, se podrían financiar 4 millones y medio de rentas básicas anuales. Con ello se cubriría a todas las personas desempleadas que no cobran prestación y a aquellas que cobran subsidios por desempleo (todos ellos inferiores a 645,33 euros mensuales). Pero es más, si existiese la Renta Básica, estos subsidios desaparecerían y formarían parte del presupuesto de la citada Renta Básica. Es importante no olvidar que una importante cantidad del presupuesto de las Rentas Mínimas de Inserción se destinan a la burocracia que éstas necesitan y que, una vez eliminadas, éstas cantidades serían destinadas a las personas beneficiarias de la Renta Básica.

Una vez cubierta las necesidades más imperiosas con la primera fase, y durante el tiempo que ésta durase (no determinado en el texto de la ILP), se podría gestionar sobradamente aquellas reformas económicas, fiscales, la revisión de la deuda y otras medidas que se hagan necesarias (como las correspondientes a variables macroeconómicas) para alcanzar la segunda fase, que sería la de la universalidad. Y esto no generaría desigualdad, todo lo contrario, estaríamos hablando de la materialización de aquello de lo que tanto se lleva hablando en los últimos años: el reparto de la riqueza.

El último elemento es el de "políticamente" y aquí hago referencia a que no somos ilusos. Sabemos que si la ILP llega a debate en el Congreso de los Diputados, terminarán tirando esta iniciativa a la basura. La criticarán. Dirán cosas como que con ello subiría la Prima de Riesgo, al igual que dijeron con la Ley de Vivienda de la Junta de Andalucía (y hay constancia escrita de ello en forma de recurso). Pero la ILP se convierte en un modo de presión social hacia aquellos que deberían gestionar los recursos disponibles para garantizar que se cubran las necesidades de la población. Necesidades que cada día salen a la calle en forma de protestas y que se encuentran en lo más profundo de nuestras vidas. Además es un símbolo de democracia. Es el pueblo que que hace una proposición de ley. Es el pueblo que reivindica aquello que necesita y propone soluciones a través de las instituciones públicas. Y es una forma de demostrar que dichas instituciones no están cumpliendo su labor.

Además, haces referencia a los trabajos artísticos que podría sostener la Renta Básica, pero piensa tambien en los trabajos voluntarios, los de cuidados (la ley de dependencia no era perfecta, pero cubría muchas necesidades y ahora está recortada, como tantos otros derechos), y muchos otros más. No podemos olvidar a las personas que están, han estado y/o estarán en situación de desempleo, sin ingresos (el desempleo estructural en España es del 11% y ya hay estudios que lo cifran entre el 18 y el 20% para 2020). O en los trabajadores precarios. La Renta Básica podría ser un elemento de lucha contra la precariedad y la exclusión social derivada del desempleo.

Por otro lado, hablas de que esta iniciativa es una Utopía. Me remito a las palabras de Galeano: "La utopía sirve para caminar". También parecían sueños utópicos las 40 horas semanales (o las 35 horas francesas, o incluso, las 30 horas que está en fase de experimentación en Suecia) y la sanidad y educación universal. Ahora nos encontramos con la paradoja de tener que estar defendiéndolas con uñas y dientes porque nos están arrebatando estos derechos. También se veía como utopía la dación en pago y el alquiler social y, gracias a las PAHs, parece que ya no es una locura reivindicar estas medidas. Pensamos que es la hora de partir el melón y exigir que todos podamos vivir dignamente. Por ello promovemos la ILP.

En último lugar, haces referencia a los partidos políticos que están emergiendo. Ya te digo que Podemos y Equo tienen la Renta Básica en sus programas electorales. Incluso puedes ver a Pablo Iglesias defendiendo la Renta Básica en una charla con un colectivo social de Valladolid y de igual manera puedes encontrar a muchas personas de Equo. En cuanto a la catalogación del MPCC como movimiento social, ya te digo que la Renta Básica es la primera herramienta que estamos usando, pero que no vamos a estancarnos en la reivindicación de la Renta Básica. Vendrán más luchas contra el paro y la precariedad y con ellas, más herramientas.

No se trata de hacer competiciones ni de decidir qué vía es mejor para exigir la dignidad y retomar la política que el poder económico y una gran panda de personas sin escrúpulos han acaparado y en la que no dejan participar a ese "demos". Se trata de participar activamente, de tener sentido común y social. Y se trata de trabajar todos juntos.

La Renta Básica no es la panacea, sino que tiene que ir ligada a otras muchas luchas. Pero tampoco es una pelea ilegítima del pueblo y estamos decididos a caminar ese sendero.

Siento mi extensión y espero haber aclarado algunas de las cuestiones que planteabas en tu comentario. Te dejo un audio en el que explicamos la ILP y un par de vídeos (uno de ellos explica de donde surge esta inicativa [de los Campamentos Dignidad de Extremadura] y el otro es un flashmob que realizamos hace algo más de un mes) por si tras estos argumentos tienes tiempo y te apetece escucharlo y verlos.

Un saludo.

Isabel.



Audio explicativo de la ILP:



Vídeo que explica de dónde surge (2 partes)



Vídeo Flashmob:








domingo, 13 de abril de 2014

De las marchas del 22M a las elecciones europeas.-

Desde hace ya casi dos años, he venido postulando la necesidad de la convergencia de los distintos movimientos de base ciudadana que han surgido por toda la geografía del país, especialmente, tras la movilización que conocemos como 15M.

Las experiencias vividas en ese tiempo me han llevado a una posición moderadamente pesimista sobre la posibilidad real de esa convergencia; es más, en determinados momentos, "desesperanzadamente", -valga el neologismo-, pesimista. 

Aquellos primeros intentos para buscar esos mínimos comunes que conformasen puntos de encuentro de organizaciones como el propio 15M, Frente Cívico "Somos Mayoría", Democracia Real Ya y algunos otros, se vieron abocados al más estrepitoso de los fracasos.

Transcurridos lo meses, se empezaron a conformar diversas corrientes que integraban a personas que, como el que este artículo suscribe, pensábamos que ese cambio de modelo político que propugnaban la mayoría de los movimientos ciudadanos, en las circunstancias sociopolíticas existentes, sólo era viable desde las propias instituciones del sistema político en el que estamos inmersos.

Un número considerable de militantes de todos los movimientos anteriormente citados y muchos otros, nos empezamos a organizar para conformar una plataforma electoral de base ciudadana. Pero una, vez más, no ha sido posible llegar a la convergencia, de manera que han ido surgiendo diversas formaciones políticas de nuevo cuño, todas de base ciudadana, incapaces de conformar aquella plataforma electoral única que postulábamos meses atrás.

Al día de hoy, contamos con partidos, agrupaciones y plataformas electorales que, defendiendo básicamente los mismos valores, caminan por separado hacia las próximas elecciones europeas. Así, Partido X, Podemos, Renovación Democrática Ciudadana, Agrupación Electoral Recortes Cero y otras tantas, presentarán sus propias listas la semana próxima.



El pasado 22 de marzo confluyeron en Madrid las denominadas "Marchas por la Dignidad", en las que se consiguió la convergencia de personas pertenecientes a un número considerable de movimientos ciudadanos, asociaciones, agrupaciones, partidos emergentes y sin filiación alguna, que consideraban inaplazable un profundo cambio en nuestro modelo político.

Si bien es cierto que hubo algunas pequeñas "desavenencias" entre determinados grupos, que optaron por separarse de la movilización principal, no lo es menos que, en torno a un millón de personas actuando como una sola voz, dejaron constancia en las calles de Madrid de esa necesidad de cambio.  

Tristemente, como suele ocurrir en este tipo de acciones, un grupo de vándalos, -cuyo origen e intereses no ha quedado suficiente probado, pero que sean los que fueren, condenamos con total contundencia-, junto a determinadas actuaciones de las Fuerzas de Seguridad, -que condenamos con igual contundencia-, sembraron esas calles de Madrid de una violencia absolutamente innecesaria.

Pensé que la citada convergencia podría ser, de alguna manera, acicate para que todas esas formaciones políticas de nuevo cuño se esforzasen en conseguir acuerdos para presentar una lista electoral unitaria de base ciudadana para las elecciones europeas. Pero, en contra de lo que dice el epitafio de la tumba del que fuese Presidente del Gobierno en los primeros años de la Transición, "la concordia no fue posible".

Nos vamos a encontrar, en consecuencia, ante unas elecciones europeas a las que presentaran candidaturas varias formaciones políticas de base ciudadana. ¿Qué puede hacer la ciudadanía ante tal despropósito ?.

Lo más probable, pienso, será que se produzca una significativa dispersión del voto, con un marcado beneficio para los partidos que en los últimos treinta y cinco años, han convertido, -con el consentimiento de toda la ciudadanía, (hemos de asumir nuestras responsabilidades)- nuestro sistema democrático en una auténtica pocilga. 

Como decía anteriormente, la semana próxima se presentan las candidaturas..."Alea iacta est".

sábado, 26 de octubre de 2013

Ley de Educación: Manifiesto.-


Manifiesto Ley de Educación.-


Desde el inicio de nuestro iter en democracia se han promulgado diversas leyes que, con mayor o menor fortuna, han tratado de orientar el sistema educativo en nuestro país.

En todas ellas es posible encontrar un “denominador” común: han dado respuesta a las ideologías, creencias y/o intereses del partido político que ha “diseñado” y aprobado cada uno de los textos normativos.

Sectores de la ciudadanía y de la comunidad educativa, -generalmente en la oposición al partido de turno-, se han mostrado beligerantes con unos “diseños” u otros. Desde la LOCE, de 1980, hasta la LOMCE, de reciente aprobación, han sido contestadas o reprobadas las distintas leyes que han entrado en vigor o, incluso, la que no llegó a entrar.

Los “frutos” de este auténtico despropósito a nivel normativo, los estamos recogiendo desde hace ya demasiados años: un elevado índice de fracaso escolar, así como una ignorancia supina, -empleando una expresión muy del gusto de un “viejo profesor”-, en un elevado número de jóvenes que llegan a nuestras universidades.

Es, desde mi perspectiva, lacerante que, traspasada ya la barrera del segundo lustro del siglo XXI, la ciudadanía de este país sigamos permitiendo que la educación de nuestros niños y jóvenes continúe siendo un “casus belli” entre las distintas formaciones políticas; que siga siendo una materia al servicio de esas ideologías, creencias y/o intereses que comentaba más arriba.

Ya no es sólo el momento de salir a las calles para protestar por unos recortes o los contenidos de carácter restrictivo que pueda tener una determinada ley, -que también hay que hacerlo-, sino de exigir con contundencia a nuestros representantes políticos un texto normativo que dé respuesta a las necesidades de los educandos y no a los distintos intereses de los partidos políticos.

Con contundencia no quiere decir con violencia, sino con la autoridad y el poder que dimanan de la soberanía, de la que somos titulares los ciudadanos y ciudadanas de este país.

No podemos seguir consintiendo, -no ya por nosotros, sino por quienes están llamados a sucedernos-, que un sector de nuestros representantes políticos impongan una ley de educación manifiestamente contraria a los intereses generales de la mayoría de la ciudadanía; ni podemos seguir consintiendo que otros sectores de nuestros representantes políticos manifiesten que la ley nace con una determinada “fecha de caducidad”.

No podemos seguir consintiendo que una norma que regula materias que son fundamentales en el acervo de un país, continúe siendo una simple “arma arrojadiza” en las disputas de nuestros negligentes representantes políticos.

Y somos nosotros, los ciudadanos y ciudadanas de este país, los que podemos poner remedio a una situación, para mí, tan bochornosa.

Somos nosotros, los ciudadanos y ciudadanas, quienes les podemos exigir a nuestros representantes políticos que habiliten las vías necesarias para que la próxima ley de educación sea una norma consensuada y aceptada por todo el espectro político y, especialmente, por la ciudadanía.

Una norma cuyo objetivo fundamental sea la formación integral de nuestros educandos, tanto a nivel profesional como a nivel personal; en esta última vertiente, como ciudadanos y ciudadanas que conforman y conformarán nuestra sociedad del siglo XXI.


Una norma que consolide en nuestro sistema educativo una enseñanza que no sólo les forme a nivel intelectual o técnico, sino que fomente entre nuestros niños y jóvenes la cooperación, la solidaridad y la participación en la gestión de lo que es patrimonio de la ciudadanía.

Una norma que destierre de una vez materias cuya docencia o adoctrinamiento tienen su espacio en las familias, las sacristías o en el seno de cualquier creencia u orientación religiosa.

De esta manera, proponemos la eliminación del currículo de cualquier asignatura que desarrolle la enseñanza de cualquier religión o creencia, integrando en el mismo una asignatura troncal, -desde la Enseñanza Primaria hasta los estudios universitarios-, que forme a los educandos en la línea que comentaba en un párrafo anterior.

Tal vez así, aquellos que están llamados a sucedernos, conocedores de sus derechos y obligaciones, no tengan que esperar más de treinta años para expresar la rotunda oposición ante las veleidades de nuestros representantes políticos.


Pedro L. Alcántara

Imágenes:
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miércoles, 16 de octubre de 2013

Anoche tuve un mal sueño.-

Anoche tuve un mal sueño. 

Soñé que los ciudadanos habíamos sido recluidos en nuestras viviendas, centros de trabajo y otras estancias. Me encontraba, junto a quince o veinte personas, para mí desconocidas, en un amplio edificio, -que, desconozco la razón, identificaba con el I.E.S. "Padre Suárez" de Granada-. Llegó, malherida, otra persona, a la que acomodamos sobre un camastro que encontramos en un rincón.

Propuse a mis compañeros y compañeras que saliésemos a la calle, pero se negaron. Unos aducían que allí estaríamos más seguros; otros, que no podíamos incumplir la orden de la autoridad; otros, en fin, que ya se habían acostumbrado a estar allí y no merecía la pena arriesgarse para conseguir nada.

Bajé las amplias escalinatas que conducen a la salida y encontré cerrada la inmensa puerta de madera. Después de algunos minutos de reflexión, encontré la manera de abrirla.

La calle, -Gran Vía de Colón en mi sueño-, estaba casi desierta. En algunas esquinas grupos de policías, pertrechados con material antidisturbios, vigilaban. Era mediodía, pero la calle estaba casi en penumbras; sólo pequeñas zonas estaban algo iluminadas.

A lo lejos, pude observar un grupo de edificios, -que identifiqué como el Congreso de los Diputados, Parlamentos Autonómicos, Diputaciones, Ayuntamientos y otros-, que no solamente estaban perfectamente iluminados, sino que la zona en la que estaban ubicados resplandecía bajo el sol del mediodía.

En mi deambular por aquellas calles oscuras, vi a gran número de personas que se hacinaban en pequeños espacios del subsuelo. Lo habían perdido todo; ni siquiera tenían un espacio digno en el que refugiarse.

También encontré a otros grupos de personas que se habían atrevido a salir. Unos grupos pretendían llegar hasta la zona iluminada y obligar a quienes la habitaban a abandonarla; lo intentaron, pero en tan reducido número, que a los policías no les costó demasiado esfuerzo rechazarlos.

Otros, se conformaban con proferir consignas contra los que habitaban en la zona iluminada, pedir camastros, alguna comida, frigoríficos para conservarla  y unas pocas velas para iluminarse. Había otros grupos que, de vez en cuando, con banderas y estandartes, haciendo gran alarde de su pretendida fortaleza, recorrían algunas calles. Sus dirigentes, formaban parte de aquellos que residían en la zona iluminada.

Algunos ciudadanos y ciudadanas se atrevían, a veces, a mirar, desde los sórdidos ventanucos de los edificios, lo que sucedía en la calle; pero seguían sin tener voluntad para salir. 

Expliqué una y otra vez que era necesario que todos aquellos grupos se uniesen y no sólo para pedir camastros, comida, frigoríficos o velas, sino, especialmente,  para "cortar" la energía que alimentaba la zona iluminada y restablecer la iluminación en el resto de la ciudad.

Les expliqué que era necesario hacer ver a la ciudadanía que languidecía tras aquellos sórdidos ventanucos, que no sólo podían salir a la calle, sino que la  "Central de Energía" es de su propiedad y tienen, -tenemos-,  el poder suficiente y necesario para poner fin a las arbitrariedades de los que habitan en la zona iluminada, reconduciéndolos hacia el camino que hace tiempo abandonaron...o que nunca quisieron tomar.

Pero nadie me quiso escuchar.

Pedro L. Alcántara
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